Pregunta parlamentaria sobre la reforma de la Directiva 2001/110/CE relativa a la miel

Pregunta con solicitud de respuesta escrita E-003860/2019 a la Comisión.

Artículo 138 del Reglamento interno.

Clara Aguilera.

Asunto: Reforma de la Directiva 2001/110/CE relativa a la miel.

La Directiva 2001/110 CE establece que, en el caso de las mieles mezcladas procedentes de distintos orígenes, se puede etiquetar como mención del origen: «mezcla de mieles de la UE» o «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o una combinación de ambas. No se obliga a indicar el país o los países de origen en los que ha sido recolectada ni el porcentaje en peso que cada país representa en la mezcla final. En definitiva, tenemos una norma que, por una parte, desinforma al consumidor, para el que es imposible saber si el 99% de la miel procede de un tercer país, ni de qué país se trata. Y por otra, priva al sector apícola europeo del valor añadido que aporta la calidad de la miel producida en la UE frente a la procedente de terceros países. Consumidores y productores quedan indefensos ante posibles fraudes.

Varios Estados miembros están intentando superar estas deficiencias mediante normativa nacional y todos ellos han topado con el rechazo de la UE. En aras de una correcta información de los consumidores, es necesario el cambio de esta normativa.

¿Tiene previsto la Comisión Europea modificar esta Directiva, ya que no está respondiendo a las demandas actuales?


ESE-003860/2019Respuesta del Sr. Wojciechowskien nombre de la Comisión Europea (10.1.2020)

Tal como se indica en las respuestas a las preguntas escritas anteriores, es decir, E- 000270/2019, E-000164/2019 y E-005527/2018, la Directiva 2001/110/CE del Consejo relativa a la miel 1 (en lo sucesivo, «la Directiva de la miel») exige que se indique en la etiqueta el país o los países de origen en los que se haya recolectado la miel. No obstante, si la miel procede de más de un Estado miembro o de un tercer país, esta indicación podrá sustituirse por la mención «mezcla de mieles de la UE», «mezcla de mieles no procedentes de la UE» o «mezcla de mieles procedentes de la UE y de mieles no procedentes de la UE», según corresponda. Por lo tanto, los productores de la UE que deseen destacar el origen de su miel pueden etiquetar la miel con el país o los países de origen, y los consumidores de la UE que deseen comprar miel con una indicación precisa de su origen tienen la posibilidad de elegir con conocimiento de causa sobre la base de las disposiciones vigentes en materia de etiquetado.

Como ya se explicó en las respuestas antes mencionadas, la Comisión considera que las disposiciones en vigor para el etiquetado de origen de la miel son suficientes y no tiene la intención de proponer modificaciones de la Directiva de la miel.

En cuanto a la transposición de la Directiva de la miel por los Estados miembros a su legislación nacional y al riesgo de miel fraudulenta, la Comisión remite a su respuesta a la pregunta escrita E-09266/2014, en la que explicaba el margen de maniobra del que disponen los Estados miembros. Dicha respuesta ponía también de manifiesto que la miel
comercializada en la UE, ya sea producida en la UE o importada de terceros países, debe cumplir las normas de calidad establecidas en la Directiva de la miel. Estas normas siguen siendo válidas.