Incentivos y un fuerte compromiso de todos los sectores: dos elementos necesarios para hacer frente a la resistencia antibacteriana (AMR)

bacteriagrande

Clara AGUILERA GARCIA

Vicepresidenta de la comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo

Según ha informado la Comisión Europea en su reciente Evaluación del Plan de Acción contra las crecientes amenazas causadas por la resistencia antibacteriana (AMR en sus siglas en inglés), la RAM es un problema creciente a nivel global y trae enormes desafíos a nivel social y económico, provocando más de 25.000 muertes al año e incurriendo en más de 1.500 millones de euros de costes sanitarios y pérdidas en productividad. Este dato muestra que es urgente la acción de los Estados Miembros, a nivel Europeo e internacional.

En mi papel en el Parlamento Europeo, como Vicepresidenta de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural, miembro suplente de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria y responsable del informe sobre la propuesta en piensos medicamentosos, he tenido que abordar varias veces cuestiones relativas a la resistencia antibacteriana.

Creo que cuando se trata de la RAM, el problema es doble; por una parte, el mal uso y el uso excesivo de antibióticos ha incrementado la velocidad a la que se está desarrollando la resistencia y por otro lado, hay una ausencia de nuevos y eficaces fármacos. Por lo tanto, es necesario trabajar en orden a encontrar soluciones para apoyar mejores recompensas por la innovación mientras promovemos el uso responsable de antibióticos tanto en la medicina humana como animal.

Esta es la razón por la que recientemente he presentado una pregunta a la Comisión Europea demandando si tiene intención de proponer una legislación que ofrezca incentivos para impulsar la investigación en medicina humana, subrayando la importancia de esto en adelante. De hecho, si bien en el contexto de la actual revisión del marco sobre medicamentos veterinarios, la Comisión reconoció la necesidad de impulsar la innovación en el sector de los animales, aún carecemos de iniciativas concretas sobre incentivos para el desarrollo de antibióticos, diagnósticos y vacunas para uso humano. Si bien la Comisión no abordó esta cuestión concreta en su respuesta, espero que el nuevo Plan de acción sobre la RAM que presentará la Comisión el próximo año se refiera a la necesidad de mejorar los incentivos a la I + D para combatir la RAM.

Además de la cuestión de los incentivos, la cual debería vincularse con una administración adecuada, creo que el nuevo Plan de Acción debería insistir en la necesidad de un firme compromiso intersectorial para abordar la RAM. Este punto fue planteado por los Estados miembros de la UE en las conclusiones del Consejo adoptadas en junio pasado bajo la Presidencia holandesa, en las que se pedía un nuevo Plan de Acción basado en el enfoque de Salud Única, incluyendo la salud humana y animal y el medio ambiente. Además, la cooperación internacional para combatir la RAM es crucial, como se declaró en la Asamblea General de las Naciones Unidas celebrada en septiembre de 2016.

En el ámbito del bienestar de los animales, la Comisión ha presentado recientemente una serie de propuestas legislativas, incluyendo los medicamentos veterinarios, los piensos medicamentosos y el derecho a la sanidad animal. Si bien está claro que la Comisión tiene una competencia limitada en el ámbito sanitario, creo que el debate a nivel de la UE se centra principalmente en los medicamentos veterinarios y la agricultura y, de hecho, debe extenderse a la medicina humana.

Para concluir, más incentivos para el desarrollo de nuevos antibióticos eficaces, un control estricto para el uso responsable y prudente de los antibióticos y el compromiso de todos los sectores será crucial si queremos tener éxito en la lucha contra la RAM. Ahora corresponde a la Comisión incluir estas acciones propuestas en el Nuevo Plan de Acción.