Grecia el problema, Europa la solución

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En este mes de julio que agotamos en estos días, las turbulencias en la Unión Europea han vuelto a arreciar a causa de la deuda griega y la negociación de un nuevo programa de ayuda financiero.

Tras varios años de crisis podemos constatar como el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo han diseñado rescates que no han paliado la grave situación que viven nuestros conciudadanos helenos. La mayor parte de esos recursos han ido a rescatar a la banca privada que detentaba la deuda pública de ese país, lo que ha provocado un altísimo coste social y humanitario a la población.

Todo ese juego y “lucha” en las negociaciones que hemos ido presenciando en Europa, entre los acreedores, con Alemania a la cabeza, y Grecia, con el gobierno de Syriza y un frenético referéndum que dijo “NO” al rescate,  se podría haber evitado. En este momento y aunque algunos estados perciban a Grecia como un Estado culpable, más Europa es la solución ante esta encrucijada:

Hemos de trabajar por consolidar y seguir aumentado el poder del Parlamento Europeo: La preponderancia del Consejo y su funcionamiento intergubernamental está lastrando el encuentro de soluciones que beneficien al conjunto de la Unión Europea. Se facilita con el actual método, que los líderes nacionales hagan política en sus países a costa de Europa e impongan en la agenda comunitaria el ámbito nacional al espíritu del conjunto.

Desde una defensa del espíritu del proyecto comunitario debemos dotar al euro de un marco transparente y de conjunto que no esté sometido a las inercias de los intereses de determinados grupos y estados. Consolidar la Unión Monetaria Europea con la unión bancaria y la unión fiscal es clave. Mientras dichas propuestas no se implementen no se completará una verdadera unión económica y no estaremos en condiciones de resolver esta crisis.

Por ello debemos apostar por una Unión Europea que consolide su estructura federal mediante la creación de un Tesoro Federal Europeo que apoye a la moneda única, una política económica común que tenga en cuenta el conjunto de la Unión y no piense únicamente en las partes y un fondo de solidaridad europeo defendido por un Parlamento más fuerte. Estas son las medidas que debemos defender para promover una Europa más sensible a las necesidades de los ciudadanos griegos y del conjunto de la Unión Europea.